Personajes creíbles

¿Cómo ganar credibilidad en tus personajes?

¿Tus personajes no tienen suficiente personalidad? ¿Tienen falta de credibilidad o parecen copiados?

Sigue estos pasos y verás como tus personajes adquieren personalidad, parecen reales y crean atracción a tu público.

¿Qué objetivo tiene?

Es bueno para la credibilidad de un personaje que tenga un objetivo, un ideal, una meta o un sueño. ¿Qué persona no tiene al menos uno? Un personaje que carece de objetivos no conectará con el lector. Por otra parte, hay que decir que hay muchos tipos de objetivos, incluso el de tener una vida «normal» puede ser un objetivo.

Rasgos positivos o negativos

Ningún personaje conectará del todo con el lector si no tiene rasgos positivos o negativos. Nadie es perfecto y el público lo sabe. Si existe alguien así, totalmente bueno o absolutamente malo, solo será para poder confirmar esta regla. Una persona (un personaje) caracterizado solo por rasgos negativos o positivos resulta, además de poco creíble, muy poco humano y muy poco interesante de seguir.

Búscale un dilema

Las dudas y los dilemas ofrecen la posibilidad al personaje de errar o acertar, pero sobre todo, de tomar una decisión. La vida del personaje será mejor cuanto más y mejor simule esa sucesión de decisiones que deberá tomar.

¿Qué pasado tiene?

No sería creíble un personaje sin pasado que ha llegado de la nada. Otra cosa es que el lector no conozca ese pasado, pero del mismo modo que no existen las personas sin pasado, no deberían existir los personajes sin pasado. No es obligado que el autor dedique una extensión determinada de su obra a la exposición de ese pasado, no al menos de manera seguida o detallada, pero sí que ese pasado se trasluzca en el transcurso de las acciones y de los diálogos del personaje en cuestión.

El demonio está en los detalles – Nuestro Devil, de Story Devil

Haz que el personaje luche contra sus demonios interiores, así harás que resulte más cercano y más creíble para el público. Seguir un régimen de adelgazamiento, o intentar dejar de fumar, de beber o de consumir drogas, o de robar o de cometer delitos de sangre o, peor aún, de intentar gobernar. Igual que ideales y objetivos en la vida hay de muchas clases, demonios interiores también los hay de muchos tipos y tamaños. Sean estos cuales sean, lo importante es que supongan un conflicto interior que resulte increíblemente difícil de superar para el personaje.